Boxing with God | Boxeo con Dios

St. Wenceslaus, Martyr; St. Lawrence Ruiz and Companions, Martyrs
Job 9:1-12, 14-16; Luke 9:57-62

In 1976, the musical "Your Arms Too Short to Box with God" opened on Broadway and ran for well over 400 performances. The title of that show seems to reflect Job’s attitude in today’s first reading. Faced with God’s power and mystery, especially evident in creation, Job feels helpless to argue with God about his suffering and the reasons for it.

It’s the way of resignation—a tough and often bitter way to live. Is there an alternative?

Yes. It’s the way of acceptance with the freedom to question God, as well as the acknowledgment that not every question will be answered, at least in this life. It’s the way of faith and trust in God’s providence.

Jesus expected his disciples to have that kind of faith when he asked them to leave family and business behind to follow him. Wenceslaus, Lawrence Ruiz, and the other saints and martyrs in history had that radical trust. Their arms were too short to box with God, but his arms were always ready to embrace them. - jc 

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San Wenceslao, mártir; San Lorenzo Ruiz y compañeros, mártires
Job 9:1-12, 14-16; Lucas 9:57-62

En 1976, se estrenó en Broadway el musical "Your Arms Too Short to Box with God" (Tus brazos son demasiado cortos para boxear con Dios), que duró más de 400 representaciones. El título de ese espectáculo parece reflejar la actitud de Job en la primera lectura de hoy. Ante el poder y el misterio de Dios, especialmente evidente en la creación, Job se siente impotente para discutir con Dios sobre su sufrimiento y las razones para ello.

Es el camino de la resignación, una forma difícil y menudo amarga de vivir. ¿Hay una alternativa?

Sí. Es el camino de la aceptación con la libertad de cuestionar a Dios, así como el reconocimiento de que no todas las preguntas serán respondidas, al menos en esta vida. Es el camino de la fe y la confianza en la providencia de Dios.

Jesús esperaba que sus discípulos tuvieran ese tipo de fe cuando les pidió que dejaran la familia y los negocios para seguirle. Wenceslao, Lorenzo Ruiz y los demás santos y mártires de la historia tenían esa confianza radical. Sus brazos eran demasiado cortos para boxear con Dios, pero sus brazos estaban siempre dispuestos a abrazarlos. - jc