Conversation, Conversion, and Communion | Conversación, Conversión y Comunión

August 12, 2026  

(St. Jane Frances de Chantal) 

Ezekiel 9:1-7, 10:18-22; Matthew 18:15-20 

 

The Tau is a symbol shared by all members of the Franciscan Family. It reminds us of the cross, the sign of our salvation, and its shape resembles the outline of the friars’ habits. Today’s first reading reminds us of its roots as a mark of affirmation and protection.  When God commanded Ezekiel to use the Tau to mark those Israelites who had been faithful to the covenant and lamented those who had been unfaithful, it also became a mark of distinction. 

 

Jesus wanted his followers to also stand out, but less through a physical mark than through their love for one another. He called them to be distinguished by how they resolved their conflicts. His instruction is especially challenging for us today. We live in a culture and social media environment that too often seeks to promote and escalate conflict rather than mediate and resolve it. A real or perceived slight can “go nuclear” in a matter of moments.  

 

Jesus offers us an alternative: conversation, conversion, and communion.  Even more, he has promised that when even two or three of us gather in his name to pray, he is with us. How many of our conflicts could be peacefully and more effectively resolved if we went into them “prayed up” and trusted in his promise? jc  

 

12 de agosto de 2026 

(Santa Juana Francisca de Chantal) 

Ezequiel 9:1-7, 10:18-22; Mateo 18:15-20 

 

La Tau es un símbolo que comparten todos los miembros de la Familia Franciscana. Nos recuerda a la cruz, el signo de nuestra salvación, y su forma se asemeja al contorno de los hábitos de los frailes. La primera lectura de hoy nos recuerda sus raíces como señal de afirmación y protección. Cuando Dios ordenó a Ezequiel que utilizara la Tau para marcar a aquellos israelitas que habían sido fieles a la alianza y lamentó a los que habían sido infieles, esta también se convirtió en una señal de distinción. 

 

Jesús quería que sus seguidores también se distinguieran, pero no tanto por una marca física como por el amor que se tenían unos a otros. Los llamó a distinguirse por la forma en que resolvían sus conflictos. Su enseñanza es un desafío especial para nosotros hoy en día. Vivimos en una cultura y en un entorno de redes sociales que, con demasiada frecuencia, busca promover y exacerbar los conflictos en lugar de mediar y resolverlos. Un desaire, ya sea real o percibido, puede «salirse de control» en cuestión de segundos. 

 

Jesús nos ofrece una alternativa: conversación, conversión y comunión. Es más, ha prometido que cuando tan solo dos o tres de nosotros nos reunamos en su nombre para orar, él estará con nosotros. ¿Cuántos de nuestros conflictos podrían resolverse de manera pacífica y más eficaz si los abordáramos «preparados por la oración» y confiando en su promesa? jc 

 

Traducción realizada con la ayuda de DeepL.com