Desire and Obsession | Deseo y Obsesión

Wednesday of the 17th Sunday in Ordinary Time
Exodus 34:29-35; Matthew 13:44-46

There can be a fine line between healthy desire and unhealthy obsession, between dedication and fanaticism. It sometimes reveals more about us than about the object of our affections or the subject with whom we are in relationship.

Moses’ dedication to God was evident in the radiance of his face. It was so powerful that it frightened his fellow Israelites. It was also a sign of his intimacy with God. Today we say that people who are spiritually centered or who have a close relationship with God seem to have a glow or godly presence about them.

Jesus used images of the human pursuit of earthly riches to illustrate the supreme value of the kingdom of God. Being wealthy can change your life, but not always in positive ways. (Just ask some lottery winners!)

Living in the kingdom and allowing God to rule our thoughts, words, and actions, also changes our lives—forever. In addition, it enables us to enrich the lives of others. It can even change the world. But it also requires the greatest investment: the investment of our lives. - jc 

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Miércoles del 17º domingo del tiempo ordinario
Éxodo 34,29-35; Mateo 13,44-46

Puede haber una fina línea entre el deseo sano y la obsesión malsana, entre la dedicación y el fanatismo. A veces revela más sobre nosotros que sobre el objeto de nuestros afectos o el sujeto con el que nos relacionamos.

La dedicación de Moisés a Dios era evidente en el brillo de su rostro. Era tan poderoso que asustaba a sus compañeros israelitas. También era un signo de su intimidad con Dios. Hoy decimos que las personas que están centradas espiritualmente o que tienen una relación estrecha con Dios parecen tener un resplandor o una presencia divina en ellas.

Jesús utilizó imágenes de la búsqueda humana de riquezas terrenales para ilustrar el valor supremo del reino de Dios. Ser rico puede cambiar tu vida, pero no siempre de forma positiva. (¡Sólo hay que preguntar a algunos ganadores de la lotería!)

Vivir en el reino y permitir que Dios gobierne nuestros pensamientos, palabras y acciones, también cambia nuestras vidas, para siempre. Además, nos permite enriquecer la vida de los demás. Incluso puede cambiar el mundo. Pero también requiere la mayor inversión: la inversión de nuestras vidas. - jc