The Legacy of +Pope Francis
Today’s readings bring to mind two of the legacies of +Pope Francis’ life and ministry: missionary discipleship and the importance of proclaiming the gospel as truly Good News.
In an age when too many, especially the young, think of Christianity as an outdated moral code or merely a system of social control, John 3:16-17 tells us:
For God so loved the world
that he gave his only Son,
so that everyone who believes in him might not perish
but might have eternal life.
For God did not send his Son
to condemn the world,
but that the world might be saved
through him.
The biblical text is not written in this poetic form, but I offer it here to provide an opportunity to reflect more deeply on the import of the author’s words and God’s great gifts of love, Jesus, life and salvation. The apostles experienced this directly and personally. It had such an impact on them that when faced with beatings, imprisonment and the threat of death, they fervently and publicly proclaimed the life they lived and received in Jesus. That is the essence of missionary discipleship, and the greatest tribute we could give to Pope Francis is follow their example wherever God sends or places us. jc
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Miércoles de la 2ª Semana de Pascua
Las lecturas de hoy nos traen a la memoria dos de los legados de la vida y el ministerio del +Papa Francisco: el discipulado misionero y la importancia de proclamar el Evangelio como una verdadera Buena Noticia.
En una época en la que demasiadas personas, especialmente los jóvenes, piensan que el cristianismo es un código moral anticuado o un mero sistema de control social, Juan 3:16-17 nos dice:
Porque tanto amó Dios al mundo
que dio a su Hijo único
para que todo el que crea en él no perezca
sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo
para condenar al mundo
sino para que el mundo se salve
por medio de él.
El texto bíblico no está escrito en esta forma poética, pero lo ofrezco aquí para brindar la oportunidad de reflexionar más profundamente sobre la importancia de las palabras del autor y los grandes dones de Dios: amor, Jesús, vida y salvación. Los apóstoles lo experimentaron directa y personalmente. Tuvo tal impacto en ellos que, ante las palizas, el encarcelamiento y la amenaza de muerte, proclamaron ferviente y públicamente la vida que vivían y recibían en Jesús. Esa es la esencia del discipulado misionero, y el mayor tributo que podríamos dar al Papa Francisco es seguir su ejemplo dondequiera que Dios nos envíe o nos coloque. jc
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